PAUTAS DE ORIENTACIÓN FAMILIAR ANTE LAS DISFLUENCIAS INFANTILES

 

  • Emplear un modelo de lenguaje suave y relajado.
  • No hablar muy deprisa ni esperar a que el niño/a lo haga.
  • No interrumpir su mensaje, respetar los turnos de habla en casa
  • No le enseñe trucos ni le de consejos sobre cómo debe hablar.
  • Utilice un lenguaje sencillo y mantenga conversaciones si él lo desea
  • No le obligue a empezar la palabra de nuevo cuando aparece un bloqueo
  • No usar la palabra tartamudear delante de él.
  • No le demuestre su preocupación por su forma de hablar
  • Asocie el hablar con situaciones agradables y deje que su habla sea espontánea.
  • No exigirle que hable si él no lo desea, no le ponga en evidencia delante de otras personas.
  • No prestar demasiada atención a los bloqueos ni a las palabras con las que se traba para que no se sienta presionado ni observado.
  • Que no se le hagan demasiadas preguntas, dejar que hable cuando él quiera.
  • No le compare con otros niños, hermanos o familiares.
  • Normalice las disfluencias, el habla puede tener pausas, silencios y no podemos equivocar.
  • Asegure el contacto visual mientras habla con él/ella.
  • Hablar de lo que se hace, de lo que se ve, de todo.
  • No exigirle hablar en momentos de excitación.
  • Háblese a sí mismo mientras juega o pinta con el niño/a.
  • Proporcione un ambiente predecible.
  • Prestar más atención a lo que el niño dice que a cómo lo dice.
  • Dejar el tiempo que necesite para responder, sin ser impacientes.
  • No decirle al niño cómo tiene que hablar, ni pedirle que hable tranquilo o despacio
  • Usar eco fluido, repetiremos la palabra que él/ella ha dicho introduciéndola y ampliando una frase.
  • Mostar interés en aquello que el niño sabe hacer bien.
  • Evitar las críticas y realizar elogios cada vez que muestre un habla fluida en vez de correcciones al habla no fluida.
  • Ignorar los bloqueos, seguir con la conversación, si el niño se da cuenta, contarle con naturalidad que ha ocurrido “un accidente”.