VALORACIÓN DE LA PARÁLISIS FACIAL

 

 

El examen clínico es una etapa esencial. Comienza con la observación de la cara en reposo en búsqueda de asimetrías. Conviene a continuación observar la cara durante la conversación con el fin de apreciar la motricidad automática y emocional. A continuación, evaluamos la motricidad voluntaria a partir de las distintas escalas.

Es importante valorar otras consecuencias de la parálisis facial, a parte de la movilidad motora

  • Valorar la capacidad sensitiva (hiposensibilidad, pero también posible hipersensibilidad) de la hemicara afectada, incluyendo la del velo palatino.

 

  • Descartar la existencia de disfagia en la alimentación, o de posible aspiración de flujos.

 

  • Comprobar si está afectada la capacidad gustativa. Puede estar afectada en los dos tercios anteriores de la lengua.

 

  • Si fuera necesario, efectuar derivación al otorrino ante sospechas de alteraciones en la audición o molestias en el oído (en algunos casos, se describen alteraciones en la función del músculo del estribo)

 

  • Detectar alteraciones en el volumen y frecuencia de las secreciones: saliva, lágrimas y secreciones nasales, puesto que por lo general tienden a disminuir.

 

  • Explorar si existen complicaciones oculares secundarias a la exposición de la córnea: queratitis (inflamación de la córnea) o ulceración. Estas alteraciones provendrían de la exposición prolongada de la córnea por el cierre palpebral incompleto y/o por la disminución del lagrimeo. En caso de que existan estas complicaciones, la intervención deberá ser inmediata (lagrimas artificiales, colirios antisépticos, pomada con vitamina A, cierre palpebral nocturno, exámenes oftalmológicos regulares).

 

  • Como se refleja en las publicaciones más recientes, cada vez se hace más hincapié en los aspectos psicosociales en la exploración y reeducación de la parálisis facial, por lo que se incluye en la recogida de datos lo manifestado por el paciente:

 

  • Debemos conocer cuáles son las percepciones del paciente sobre las molestias que padece: dolor, alteraciones en la sensibilidad o el sentido del gusto, vivencias durante la alimentación, …
  • Valorar el deterioro en la autoimagen y su impacto en la autoestima y en la interacción social.
  • Auto-percepción de las alteraciones funcionales en la comunicación verbal y en la transmisión de emociones a través de la expresión facial.

 

 

 

ESCALA DE HOUSE-BRACKMANN

Para la estimación de la severidad, la escala de House-Brackmann, comprende 6 grados:

 

GRADO DESCRIPCIÓN
 

Grado I

 

Función normal, tanto en reposo como en movimiento.
Grado II  

En reposo: simetría y tono normales

En movimiento: Déficit discreto al efectuarse un examen exhaustivo, oclusión palpebral completa y sin esfuerzo.

Posible sincinesia ligera, sin contractura.

 

Grado III  

En reposo: simetría y tono normales

En movimiento: asimetría evidente, pero no llamativa, oclusión palpebral completa posible pero con esfuerzo, déficit en la elevación de la ceja, sonrisa asimétrica, sincinesias e hipertonía notables.

 

Grado IV  

En reposo: Cara más o menos simétrica

En movimiento: asimetría desfiguradora, oclusión palpebral completa imposible, movimientos muy asimétricos, sincinesias e hipertonía severas.

 

Grado V  

Alcance severo

En reposo: cara asimétrica

En movimiento: hemicara hipotónica, escasos signos de movimiento.

 

Grado VI  

Parálisis completa en el lado afectado

Asimetría e hipotonía en la cara en reposo

Ningún movimiento en el lado afectado

 

 

Tabla 1: Clasificación de House-Brackmann para la evaluación del nervio facial (1985).

 

A pesar de ser la escala más empleada en la categorización de la parálisis facial, presenta algunas limitaciones, como el escaso detalle en la descripción de los síntomas, que impide evaluar con precisión la evolución del paciente en el tiempo, y el hecho de que no toma en cuenta la presencia de síntomas asociados, como sincinesias, espasmo, o, por ejemplo, síntomas en la córnea o en la audición.

 

OTRAS ESCALAS

Existen otros métodos de evaluación funcional de la parálisis facial, como alternativa o complemento al uso de la escala de House-Brackmann son:

  • Índice de Medición Lineal, desarrollado por Burres y Fisch. Se analiza la simetría y la función global de la cara de una forma objetiva y cuantitativa. Se utiliza una escala de 100 puntos. Las puntuaciones más altas indican una menor afectación y discapacidad.

 

  • Índice de Discapacidad Facial, desarrollado por Van Swearingen y Brack, este cuestionario tiene diez apartados que evalúan los aspectos físicos y sociales de los pacientes (masticación, la deglución, la comunicación, la movilidad labial, alteraciones emocionales y la integración social). Se utiliza una escala de 100 puntos, cuya puntuación más alta indica menos deterioro y discapacidad.

 

  • Índice de la Distancia labios-nariz: utiliza la relación entre las distancias intercomisural (ICD) para evaluar el funcionamiento de los músculos periorales en la movilidad de la boca. La longitud de los labios puede medirse de dos formas: tirando de las esquinas de la boca en la medida de lo posible o juntándolas. La movilidad labial se evalúa por la distancia entre las comisuras labiales en varios movimientos.

 

  • Clasificación de Portmann: se trata de un “screening” rápido de la cara paralizada, atribuyendo una puntuación general sobre 20 puntos, obtenida de los siguientes criterios:
    • Músculo frontal: /3
    • Músculo orbicular de los ojos: /3
    • Músculo risorio: /3
    • Músculo zigomático: /3
    • Músculo orbicular de los labios: /3
    • Músculo mentoniano: /3
    • Tono muscular en reposo: /2

 

  • Evaluación gráfica de Lazarini (2006): se apoya en la escala de House-Brackmann, creando una gráfica teniendo en cuenta la afectación específica de cada grado, tanto en reposo como en movimiento. Se trata, por tanto, de un apoyo gráfico que permite mayor rapidez en la evaluación y mayor facilidad para la memorización de los criterios de la escala de House-Brackmann.

 

  • Evaluación Sunnybrook, o Facial Grading System, o Toronto Grading System (Ross, 1996): se basa en la evaluación de la simetría de la cara en reposo, el grado de contracción de los diferentes músculos faciales (en 5 movimientos estandarizados, asociados cada uno a una rama del nervio facial) y el grado de sincinesia asociada a cada uno de los movimientos voluntarios específicos. Cada uno de los tres ejes es valorado independientemente. El resultado final es una puntuación total que puede ir desde 0 (parálisis facial total) a 100 (funcionamiento normal). Es interesante porque permite, con cierta facilidad, obtener una valoración lo suficientemente detallada de cada zona de la cara para cuantificar la evolución del paciente y porque incorpora el estudio de las sincinesias. Por el contrario, se puede considerar que depende en exceso de la apreciación del profesional y que no tiene en cuenta otros efectos secundarios que no sean las sincinesias.

 

 

 

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Posible uso del dinamómetro

 

Al estar el uso y la interpretación de la electromiografía restringidos a un grupo reducido de personas, el logopeda se ve imposibilitado para emplear la electromiografía como instrumento de evaluación terapéutica. Algunos autores proponen como alternativa el uso del dinamómetro, instrumento más limitado pero de uso sencillo, que permite una evaluación rápida y objetiva del esfínter bucal y del tono muscular global de la cara.