LA DISLALIA

 

 

La dislalia es la dificultad de pronunciar algunos sonidos de nuestro idioma sin que exista una causa orgánica, defecto anatómico, déficit sensorial o neurológico que lo pueda explicar. La dislalia aparece durante el desarrollo infantil del habla y se diferencia de otros trastornos por el carácter permanente y sistemático de aparición de quien lo padece. Los niños o adultos con dislalias pueden presentar una variedad de errores (omisión, sustitución, adición o distorsión del fonema) que permiten su análisis y posteriormente su abordaje. Parece pues que la dislalia se puede catalogar como errores en el habla de carácter funcional en la que pasado un tiempo sin resolver por la propia evolución lingüística del niño quedaría fijado de manera permanente en el sistema articulatorio siendo más difícil de solucionar cuanto más tiempo se deje pasar.

La edad en la cual ya se puede trabajar en su adquisición y/o reeducación es a partir de los 4 años que es cuando se ha alcanzado la madurez perceptiva y motriz necesaria para articular la mayoría de los fonemas del castellano, salvo algunos fonemas más complicados que se adquieren a mayor edad (la R y los Sinfones), y se comienza con el periodo de automatización de un mayor número de palabras.

La dislalia en sí no es un trastorno grave, sin embargo, debe ser corregido cuanto antes ya que de persistir en el tiempo puede acarrear problemas emocionales en quien lo padece alterando su comportamiento, su personalidad, su autoestima e incluso provocando dificultades de rendimiento escolar. Cuanto más tiempo pase sin corregirse más tiempo se necesitará para reeducar y para incorporarlo correctamente en el lenguaje espontáneo. Ahora, a lo mejor alguien se plantea si hace falta ser un niño para corregir las dislalias o la pregunta del millón… ¿se puede corregir una dislalia en la edad adulta? La respuesta es que por supuesto que sí, pero se deberá tener mucha motivación hasta conseguir automatizar la producción correcta.

La evaluación intenta determinar el tipo de errores que presenta el niño en lenguaje espontáneo, dirigido y repetido, la sistematicidad de los mismos en la cadena hablada. Es importante diferenciar la dislalia de cualquier otra alteración para entender por ejemplo, entre otros aspectos, el tiempo de su recuperación.

Las alteraciones fonéticas más frecuentes se denominan del siguiente modo:

  • Sigmatismo- alteración de la pronunciación de la S.
  • Seseo- sustitución de la s por z
  • Rotacismo- alteración de la pronunciación de la r simple y la R fuerte.
  • Rotacismo gutural- alteración de la pronunciación de la r haciéndola al estilo francés.
  • Kapacismo- alteración de la pronunciación de la k
  • Lamdacismo- alteración de la pronunicación de la L
  • Gammacismo – alteración de la pronunciación de la G.
  • Jotacismo- defecto de la j
  • Deltacismo- alteración de la D, T
  • Betacismo- alteración de la b, p
  • Chuitismo- defecto de la CH.
  • Ficismo- alteración de la F
  • Nunación- dificultad para articular la N.

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