RESPIRADOR BUCAL

 

La respiración realizada por la nariz tiene una función muy  importante en nuestro cuerpo: en primer lugar, filtra, purifica,  calienta y humidifica el aire inspirado. Sin embargo, el aire que entra directamente por la boca (respiración bucal) ya no recibe el tratamiento de  filtrado, calentamiento y  humidificación antes de pasar a los pulmones,  y es más alta la posibilidad de tener infecciones.  Otra función no tan conocida de la respiración nasal es la estimulación  del crecimiento de los maxilares y del paladar duro. Esta actuación  se realiza conjuntamente con otras  funciones orofaciales. De manera  que cuando una función falla, y habitualmente se trata de la respiración nasal, pueden desencadenarse las siguientes alteraciones :

  • estrechamiento de arcadas dentarias, paladar ojival (abovedado).
  • Labio superior sin fuerza muscular y sin ejercer su función.
  • Lengua en mala postura sin ejercer su función moldeadora del paladar
  • Habla imprecisa, con exceso de saliva y babeo.
  • Alteraciones en la voz, en la deglución y la masticación.

La edad adecuada para intervenir sobre la respiración bucal es alrededor de los  4 años. En niños mayores y adultos la efectividad del tratamiento dependerá de la motivación  y disponibilidad para realizar  los ejercicios de reeducación.

La reeducación suele ser intensa en etapa inicial aprovechando la motivación del niño y posteriormente se plantea un programa de seguimiento para trabajar en casa.

¿Le ocurre esto a su hijo?

Consulte  a su logopeda.

 

 

 

 

 

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