ESTUDIO DE LA ADAPTACIÓN SOCIAL Y EMOCIONAL

 

Los logopedas debemos percatarnos de que el TEL tiene asociado en muchas ocasiones  problemas de adaptación social y emocional. Y a pesar de no ser los profesionales encargados de  abordar el tema sí podemos detectar su  presencia  y derivar al psicólogo y/o tomarlo en consideración cuando realicemos la evaluación o emitamos un informe. Y es que es sabido que los problemas de producción y comprensión del lenguaje suelen provocar que los niños se retraigan en el contacto social. Este retraimiento social puede llegar a ser severo y afectar el desarrollo de la afectividad y los comportamientos de socialización.  Los niños con TEL tienden a buscar adultos o niños más pequeños para jugar, se relacionan  mejor en el contexto familiar (con los hermanos, con los primos) que en el escolar (con los compañeros de clase). Presentan mayor tendencia a solicitar la mediación de los adultos en sus interacciones (precisamente porque se sienten incapaces de resolver sus problemas). Igualmente los niños con TEL tienden a ser rechazados por sus compañeros, y reciben peores valoraciones de su competencia intelectual y social por parte de sus profesores en base a la falta de evidencia verbal.

Hay diferentes perfiles de interacción en los niños con T.E.L. Hay niños que son impulsivos, y no atienden al juego, ni piden permiso para jugar, otros en cambio son solitarios,  no se atreven a entrar a jugar, pero están todo el rato observando lo que está pasando a su alrededor, observan a los niños desde fuera. Un tercer tipo sería el solitario-pasivo,  más desconectados del entorno social. Pero sin embargo, si tienen la ayuda de un adulto o de otro niño, pueden interaccionar bien en el contexto del recreo.  Las niñas con T.E.L. tienden a ser más solitarias y más observadoras. El que tenga problemas sociales no significa que no tenga amigos. Si aparecen rabietas suelen relacionarse con la frustración. A veces, los niños que se expresan mal, que tienen un retraso lenguaje significativo, presentan 2 tipos de conducta: retraimiento o agresividad.

Los niños con TEL  pueden tener un rendimiento académico muy pobre. Quizás salgan adelante en las primeras etapas escolares pero como la mayor parte del currículum está construido sobre habilidades que tienen un componente verbal esto puede ser un problema en cursos posteriores.  Fugiki y col (1999) concluye que uno de los problemas más frecuentes en TEL son las conductas de aislamiento social que manifiestan y eso les conduce a un círculo vicioso de interacción. Las conductas de los TEL suponen un intento de ajustarse a las demandas comunicativas de la situación, e  incluyen una menor tasa de iniciaciones y respuestas que sus compañeros, menor cantidad de actos asertivos durante las negociaciones con sus iguales. Son muy conscientes de sus dificultades.

Se ha documentado extensamente la asociación entre los problemas del lenguaje y los problemas del comportamiento. Autores como Stevenson y Richman (1978) dieron cuenta de un predominio del 58 % de problemas del comportamiento en niños con desarrollo tardío del lenguaje comparado con un 14% en una muestra al azar de entre 705 niños de tres años.  La asociación entre las dificultades del lenguaje y los problemas psiquiátricos es una línea de investigación. Una posibilidad que daría una explicación a esta asociación sería que el trastorno del lenguaje per se, causa problemas en el desarrollo del comportamiento. Una razón común para pensar en ello, es que la frustración experimentada por el niño que no puede comunicar produce comportamientos de acting – out. Para el niño que no tiene este armazón le puede ser difícil mostrar autodominio y satisfacción. Otra de las posibilidades de explicación sería que las dificultades comunicativas del niño llevan al rechazo social y/o el fracaso educativo, y estas experiencias negativas llevan a una baja autoestima y problemas del comportamiento.  Las asociaciones con trastornos del comportamiento varían según la naturaleza del trastorno del lenguaje. Aunque los niños con trastornos puros del lenguaje expresivo muestran un comportamiento más difícil que los niños del grupo control, en general las proporciones más altas de trastorno son para los niños con problemas de comprensión.

Cantwell et al. (1989) siguieron el progreso de un grupo de 14 niños que fueron identificados como casos de disfasia receptiva del desarrollo a la edad de 4-9 años. Después de 2-3 años, la mayoría de los niños había conseguido aumentos significantes en habilidades del lenguaje, pero todavía una proporción sustancial tenía relaciones pobres con los compañeros, no participando en grupos sociales. Algunos de ellos mostraron comportamiento estereotipado repetitivo y falta de interés para las relaciones sociales. Alrededor de los 20 años estos sujetos fueron aislados socialmente. Estas observaciones llevan a pensar que el subconjunto de niños con trastorno del lenguaje receptivo, puede tener un deterioro social que persiste aunque la resolución de las dificultades de lenguaje mejore.  Es importante que se tengan en cuenta las relaciones con los compañeros al decidir una directriz educativa para un niño con problemas lingüísticos. Las tendencias actuales para los niños con necesidades especiales son el ser educado en la clase regular, pero tal integración es meramente nominal si los niños permanecen aislados socialmente.

Estos aspectos teóricos ponen de relieve la necesidad de estar alerta de posibles manifestaciones de ansiedad, estrés y aislamiento social para poner remedio inmediatamente.

A continuación se enumeran algunas pruebas que evalúan la adaptación social: Entrevista semiestructurada de Díaz Aguado y cols, 1995, CEIC y CEICA

Escala de observación infantil de Álvarez Pillado y cols 1997.

Observación en situaciones estructuradas. ADOS-G (Lord y cols 1989) y ACACIA (Tamarit, 1994).

Inventario de Planificación de Servicios y Programación Individual (ICAP y CALS) , adaptado por la Universidad de Deusto.

Sistema de Evaluación y registro del Comportamiento (West Virginia – UAM), adaptado por la Universidad Autónoma de Madrid.

De la información recibida de padres, tutores y otros profesionales y a partir de nuestra observación clínica y cuestionarios aplicados podemos tener un indicio más de que estamos ante un trastorno específico del lenguaje si cursa con estas alteraciones y, además, tenerlo presente para reflejarlo en nuestro informe y derivar a otros profesionales que se encarguen de una adecuada actuación.