FUNCIONES DEL NERVIO FACIAL

El nervio facial es un nervio mixto que posee fibras sensitivas, sensoriales y motoras. Su organización la constituye la motoneurona superior que conecta el núcleo del nervio facial con el córtex motor de forma que las fibras motoras destinadas a la musculatura frontal proceden de ambas áreas corticales (inervación bilateral) mientras que el resto de las fibras motoras eferentes poseen sólo una inervación cortical unilateral.  La Motoneurona inferior se origina del núcleo del VII par y va pasando por las diferentes zonas (porción laberíntica, porción timpánica, porción mastoidea o mandibular y porción extratemporal).

Funciones

La función motora del facial se aplica al control de los músculos de la cara, cuero cabelludo, pabellón auricular y cuello con clara demarcación entre los dos lados de la cara.

La función motora voluntaria es importante para la comunicación humana, verbal o no, para la limpieza ocular y para la alimentación.

La función motora involuntaria es la llave de la respuesta mímica emocional. Otros músculos inervados incluyen al estapedio, el vientre posterior del digástrico y el estilohiodeo. El estapedio equilibra el estribo en respuesta a sonidos fuertes y los otros músculos ayudan a la ingesta.

Otras funciones involuntarias están representadas por los reflejos mediados por el nervio facial. Los más importantes de ellos son los reflejos protectores, el corneal y el “blink-reflex” o reflejo de parpadeo que ocasiona el parpadeo normal bilateral a intervalos de dos a quince segundos para proteger las córneas de la sequedad.

El reflejo corneal, también se dispara por un golpeteo en la glabela (entrecejo), un brillo luminoso o un ruido fuerte y es probablemente una respuesta en sobresalto.

El reflejo estapedial protege el laberinto del ruido y ocurre bilateralmente a un estímulo unilateral.

El reflejo nasolacrimal (secretomotor)  probablemente sirva para proteger los ojos y la nariz de noxas químicas.

El reflejo oculomentoniano, otro reflejo de sobresalto, produce una contracción sincrónica del orbicular de los párpados y de los músculos mentonianos en respuesta a un fuerte ruido inesperado o a una luz brillante repentina.

Otros reflejos más clínicos que naturales son útiles para el médico en la exploración neurológica:

Reflejo palmomentoniano. Es una contracción de los músculos de la barbilla en respuesta al golpeteo del dedo medio de la mano ipsilateral. Es muy pronunciado en las lesiones de la neurona motora superior, siendo por tanto útil en la diferenciación entre parálisis central y periférica.

Reflejo del orbicular de los párpados. Es una respuesta de estiramiento muscular. El explorador, tracciona la piel lateralmente al ángulo externo palpebral y golpetea la zona estirada, la contracción muscular está incrementada en la enfermedad de la neurona motora superior

Reflejo perioral o de chupeteo. Es similar al anterior y se estimula por un suave golpeteo del labio superior produciendo contracción de la musculatura perioral. Se trata de un reflejo de liberación frontal.

Las funciones restantes del nervio facial son secretornotoras y sensitivas, transmitidas por el nervio intermediario:

Secretomotoras:

El lagrimeo. Sirve para mantener la cornea limpia y húmeda. Dado que las neuronas que controlan el lagrimeo pertenecen al nervio petroso superficial mayor, una lesión del nervio facial debe ser proximal a la salida del petroso superficial mayor para producir descenso en la secreción lacrimal. Las fibras postganglionares se originan en el ganglio esfenopalatino y van a la glándula lacrimal por vía trigeminal.

Secreción mucosa nasal y palatina. Otras fibras del petroso superficial mayor hacen sinapsis en el ganglio esfenopalatino y provocan estímulos secretores en las glándulas de la mucosa nasal y palatina.

Secreción salivar. Las fibras secretomotoras de las glándulas sublinguales y submaxilares proceden de la cuerda del tímpano, posteriormente del nervio lingual hasta el ganglio submandibular donde hacen sinapsis con las fibras postganglionares.

Las fibras sensitivas transmiten las sensaciones gustativas de los dos tercios anteriores de la lengua y a través del nervio lingual alcanzan la cuerda del tímpano. Algunas fibras del gusto desde el paladar viajan con el petroso superficial mayor. Finalmente, algunas fibras somáticas aferentes transmiten la sensibilidad del pabellón auricular.